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	José Vicente Ávila ofrece un Pregón lleno de periodismo, historia de la Semana Santa, vivencias y sentimiento nazareno
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José Vicente Ávila ofrece un Pregón lleno de periodismo, historia de la Semana Santa, vivencias y sentimiento nazareno

07 de Abril de 2017

Una completa crónica de la Semana Santa de Cuenca, vista desde sus orígenes hasta la actualidad, con especial énfasis en los momentos clave del desarrollo de la misma – desde la recuperación tras la contienda civil hasta la difusión masiva a través de los medios de comunicación – y contada, a ratos, a través de los ojos de un niño que ve la Semana Grande de la ciudad por primera vez. Así ha sido el Pregón que el escritor y periodista conquense, José Vicente Ávila, ha pronunciado en esta tarde-noche de Viernes de Dolores desde el altar reconvertido en escenario de la antigua iglesia de San Miguel, con el Santísimo Ecce-Homo como testigo de excepción y ante la comunidad nazarena de la ciudad.

 

El Pregón, plagado de anécdotas y vivencias contadas con la maestría en la comunicación y el cercano humor que caracterizan a José Vicente Ávila, ha sido, sobre todo, una crónica extensa y precisa de la Semana Santa de Cuenca y sus momentos definitorios desde los orígenes y hasta la actualidad, en la que no han faltado referencias a grandes personalidades y personajes que, de alguna manera, han dejado su impronta en la Pasión de la capital. Así, el Pregón de José Vicente, lleno de periodismo, reivindicativo en algunos momentos, sentimental en otros – especialmente emotivos han sido los dos momentos en que el Pregonero recordaba a Encarna, su madre, recientemente fallecida y a quien también dedicó el Pregón, junto con toda su familia, presente en San Miguel – y vivencial casi siempre, ha estado cuajado de nombres propios, citas a grandes firmas y testimonios sobre la Semana Grande, referencias entrañables, fechas y datos históricos para el recuerdo – tanto del devenir de la Semana Santa como de la vida de la ciudad – y muestras de por qué la Semana de Pasión de la ciudad ha llegado a ser lo que es, a través de lo que ha sido.

 

Ávila, que dedicaba el preludio de su Pregón “a nazarenos icónicos que nos han dejado en los últimos tiempos”, recordaba así pues a Aurelio Cabañas, Manuel Calzada, Agustín Carretero, José Antonio Navarro Saugar, Dimas Pérez Ramírez, Antonio Castro Villacañas, Teodoro Rubio, Leonor Culebras o Gregorio Cubillo, entre otros. Palabras también de recuerdo para Paloma Gómez Borrero, Pregonera en 2014. “Evocamos la memoria de quienes nos dejaron esta Gran Semana Santa en la Jerusalén que es Cuenca” aseveraba, antes de pedir en San Miguel el aplauso para los nazarenos que ya forman parte de la Otra Gran Semana, que dijera Rafael Pérez en su Pregón del año 86.

 

Sus primeros pasos en la Semana Santa los recordó José Vicente en clave de anécdota. Cantando a veces, recitando otras, fue desgranando cómo vivía la Cuaresma de chico, desplegando sus extraordinarias dotes como comunicador ante un público que no perdía dato. “Nos imaginábamos la Semana Santa y soñábamos con nuestra Semana Santa imaginaria” contaba un José Vicente, entregado. “El sonido de la campana de Jueves Santo era como un lamento. Nos faltaban ojos porque queríamos verlo todo. Escucharlo todo” rememoraba. “Ya sabíamos lo que era la Semana Santa de Cuenca y la ilusión que nos hacía que fuera de nuevo primavera, para ver las Cruces” aseveraba. Entrañables toques de humor salpicaban los recuerdos, arrancando sonrisas cómplices entre el respetable.

 

Con verbo ágil y certero, Ávila fue desgranando el devenir de la Semana Santa de Cuenca desde los orígenes, recogidos en el citado trabajo de Pedro Miguel Ibáñez. El Pregón avanzaba entonces como una crónica atemporal sobre la Pasión en la que se mezclaron el ayer, el hoy y el mañana y en la que Ávila trajo a San Miguel personajes tan variopintos como González Blanco, Federico García Lorca, Fernando Zóbel, Carlos Morla, Federico Muelas... Poetas, pintores, escritores, escultores, diplomáticos, periodistas, cineastas, fotógrafos... todos unidos por un mismo hecho: la Semana Santa de Cuenca y su tributo a ella en forma de obras de todas las artes.

 

En la parte más reivindicativa, Ávila quiso poner en valor tanto el trabajo de recuperación y reconstrucción de la Semana Santa llevado a cabo tras la Guerra Civil, como durante las carestías de los años 60 y 70. “Costó adaptar procesiones y recorridos en tiempos de crisis, pero se acertó”, aseveró el Pregonero, quien reivindicó también la figura de Marco Pérez como gran imaginero de Cuenca y de fuera de ella, la necesidad de que el papel y la participación de la mujer en la Semana Santa se igualen al del hombre, la presencia de la Junta de Cofradías en todos los ámbitos y acontecimientos de la vida de la ciudad, en tanto en cuanto la Semana Santa forma parte intrínseca de ella, y el papel de la prensa, en sus diferentes medios y etapas, en la comunicación de la Semana Santa en Cuenca y fuera de ella.

 

“La Semana Santa de Cuenca está llena de arte, naturaleza y matices” apuntaba Ávila, quien también hizo con sus palabras, y ya en la parte final del Pregón, un recorrido por las nueve procesiones y cada una de las Sagradas Imágenes que forman los cortejos, en uno de los apartados más plásticos de su texto. “¿Qué tiene la Semana Santa de Cuenca para que un artista venido desde Filipinas, como Zóbel, se enamore de ella?”, se preguntaba. “Cuando estamos fuera, nos sale el pálpito nazareno” aseveraba. “Ciudadanos del mundo, conquenses de la diáspora: proclamo que ya están en ruta los que vuelven a Cuenca. Todo está en su sitio” exhortaba, para decir después “a los que no conocen nuestra Semana Santa... ¡Que vengan! Van a poder presenciar el drama de Cuenca”.

 

La música procesional, el escenario que es Cuenca y las señas de identidad de la Semana Santa también estuvieron presentes en un Pregón que, sin duda, llevaba detrás un ingente trabajo de documentación. “Banceros de Cuenca que van arrimando el hombro, compartiendo solidaridad y esfuerzo unido” expresaba Ávila, para quien “Cuenca nos ofrece el mejor escenario para la Semana Santa, que es como un teatro andante. Un museo ambulante”. El Pregonero se preguntaba: “¿Qué tiene la Semana Santa de Cuenca que nos conmueve? ¿Que nos une bajo el banzo? ¿Qué tiene para los niños?”, para responderse en forma de loa: “Cuenca, sinfonía pasional que se resume en una palabra: Cuencalvario”.

 

“Seguid trabajando por la esencia de la Pasión según Cuenca. Redoblad esfuerzos como redoblan los tambores” pedía. “Que sepa el mundo que la solidaridad es el norte y guía de las hermandades de la Semana Santa de Cuenca” esperaba. “No olvidéis que en Cuenca tenemos la procesión de la otra mejilla. La del Perdón” pedía. “En esta ciudad, única en su conjunto, se va a vivir, con fervor y sentimiento, la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Amén Jesús”. El aplauso rompía en San Miguel con las palabras finales y la certeza de haber vivido una noche histórica. Una nueva página nazarena que abre de nuevo la puerta a la Semana Santa.

 

Asistencia masiva de la comunidad nazarena

 

Al acto del Pregón han asistido, acompañando a la Comisión Ejecutiva y Junta de Diputación de la JdC, el alcalde de la ciudad, Ángel Mariscal; el presidente de la Diputación Provincial, Benjamín Prieto; el delegado de la Junta de Comunidades de C-LM en Cuenca, Ángel Tomás Godoy; el obispo de la Diócesis, monseñor José María Yanguas; la subdelegada del Gobierno, Lidón Lozano; el coronel subdelegado de Defensa, Ángel Cantera; la vicerrectora del Campus de Cuenca, Mª Ángeles Zurilla; el secretario de Organización de CEOE-CEPYME, Ángel Mayordomo; el comisario de Policía Nacional, Manuel Laguna; el subinspector de Policía Local, Juan Carlos Muñoz; y el teniente coronel de la Guardia Civil de Cuenca, Fernando Montes, entre otras autoridades y personalidades de todos lo ámbitos de la sociedad conquense.

 

Presentado por el periodista Heli Pérez (quien introdujo al Pregonero de una forma muy original, a través de imágenes entrañables y diapositivas), el acto contó, como viene siendo habitual, con una primera parte musical en la que actuaron el Coro del Conservatorio, dirigido por Pedro Pablo Morante, y la Banda Municipal de Música de Cuenca, dirigida por Juan Carlos Aguilar. El Coro inició su interpretación con el Oh Jesu Christe de Van Berchem que, desde hace unos años, canta para la Agonía en su llegada a San Felipe Neri el Viernes Santo y que, en este Viernes de Dolores, era un claro homenaje a la hermandad de nacimiento del Pregonero. La sorpresa de la noche llegaba con el estreno de Ter me negabis, la obra que Pedro Pablo Morante ha compuesto para la Negación de San Pedro y que este Miércoles Santo cantará el Coro del Conservatorio en los Oblatos al paso de la Sagrada Imagen. El Stabat Mater y el Miserere ponían la piel de gallina y volvían más nazarena la tarde en este Viernes de Dolores y de Pregón.

 

La Banda Municipal de Música de Cuenca, por su parte, arrancaba su participación en el acto del Pregón con una interpretación impecable de la marcha Coronación, seguida de Arrepentimiento en el Silencio, la marcha que el director de la Banda, Juan Carlos Aguilar, ha compuesto para la Negación de San Pedro. San Juan, de Nicolás Cabañas, himno nazareno por antonomasia en Cuenca, dejaba en el aire las notas de Pasión que había de recoger – y de hecho, recogía – el Pregonero con sus palabras.

 

El Pregón se pudo seguir íntegramente y en riguroso directo a través de la página web de la Junta de Cofradías, su canal oficial de Youtube, la página de Facebook y la app oficial, así como a través de la cuenta de Twitter. La próxima cita será el domingo, 9 de abril, con la procesión del Hosanna.