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La talla del Judas de la Santa Cena participará virtualmente en una exposición en Los Ángeles

27 de Octubre de 2017

La talla de Judas del paso de la V. H. de la Santa Cena de Cuenca formará parte, de manera virtual, de la exposición “Broken Ego”, que la artista argentina Victoria Colmegna inaugura el próximo 4 de noviembre en la Galería de Arte del 836 de Park View, en la ciudad norteamericana de Los Ángeles. Organizada por el galerista Paul Soto, la muestra “tiene que ver con la subjetividad del ser, el misticismo y la amistad. El ego como objeto enmascarando al Ser” explica la autora.

 

Victoria Colmegna descubrió el paso procesional de la Santa Cena y, en concreto, la figura de Judas, durante su visita a la Catedral de Cuenca en 2016 con motivo de la exposición La Poética de la Libertad. Según explican desde la Hermandad, fue en este momento cuando la artista quedó impresionada por la expresividad de la talla y cuando comenzó las gestiones para contar con ella en su exposición en Los Ángeles, como una de sus piezas centrales. Para ello, la artista “se dirigió al secretario del Cabildo de la Catedral, Miguel Angel Albares, con el fin de informarse de si era posible el préstamo de la figura del paso titular de la Venerable Hermandad de la Santa Cena”.

 

Albares, en su calidad de consiliario de la Hermandad, puso a la artista en contacto con la directiva. Tras varias conversaciones y gestiones vía Skype, finalmente se acuerda que la participación de la talla de la Hermandad en la exposición sea de forma virtual, es decir, a través de la digitalización de la imagen en 3D (proyecto cuya inversión ha corrido a cargo del galerista de la muestra) y el envío de material audiovisual relacionado ya que, aunque en un principio lo que Colmegna quería era contar con la talla física, el coste – en todos los sentidos – de la empresa hizo que finalmente se descartara este extremo.

 

La empresa conquense “Mistyc Design S.L.” ha sido la encargada de llevar a cabo los trabajos de digitalización de la figura, así como de la realización de un video ilustrativo del proceso, materiales que serán enviados a la ciudad de Los Ángeles para formar parte de la exposición, explican desde la Hermandad.

 

¿Por qué la imagen de Judas?

 

Pero ¿por qué la imagen de Judas Iscariote? ¿Qué tiene esta talla, del conjunto escultórico de la Santa Cena, que llamó tanto la atención de la artista como para querer que forme parte de “Broken ego”, su nueva exposición? Ella misma explica que “la pieza escultórica de Judas es clave, ya que aportará a la narración del concepto de la muestra, hablando sobre las relaciones de amistad en todos sus tonos. La figura misma habla, con un lenguaje corporal que rechaza la mirada del espectador, mirando hacia afuera de la mesa, su halo extinguido. Vemos a Judas como símbolo que representa miles de subjetividades posibles: el Judas atormentado, el poseído por el diablo, el Judas enfermo, el Judas fiel, el Judas que hace lo que tiene que hacer, un Judas confundido, un Judas que ama a Jesús como el frío ama a la llama… un Judas como agente de salvación en si mismo... Como la misma frase bíblica que Jesús le pronuncia a Judas: "Amigo, haz aquí lo que tienes que hacer”.

 

Colmegna explica que el mensaje de la muestra, que ha requerido un proceso de investigación exhaustivo, se encuentra a caballo entre el pensamiento de Heidegger y el de Lacan: “En mi opinión, el ‘sujeto’ y el ‘yo’ son dos cosas muy diferentes. El yo o ego es lo que Jean Laplanche llama brillantemente «un objeto disfrazado de sujeto». Es un objeto porque es una de las cosas que podemos amar, una de las cosas en las que podemos invertir nuestra libido. Este objeto es capaz de enmascararse como sujeto porque es lo que nos proporciona nuestro sentido de identidad, y para la mayoría de nosotros la identidad es igual a la subjetividad. Pero la identidad es fundamentalmente ficticia; Se basa en nuestro (mis) reconocimiento de nosotros mismos primero dentro de nuestra reflexión de espejo, y luego dentro de innumerables imágenes humanas y representacionales. Esta ficción es imposible de sostener de una manera continua, pero el sujeto se aferra clásicamente a ella de todos modos. A través de una serie asesina de incorporaciones y proyecciones intenta cerrar la distancia entre ella y la misma. Pero somos sujetos no en el nivel de nuestra identidad, sino más bien en el de nuestro deseo. El deseo se basa en la falta, no en la falta de algo identificable, sino en la falta de lo que Lacan llama ‘ser’, ‘presencia’, ‘aquí y ahora’. Puesto que todos estamos igualmente despojados de este mismo imposible no-objeto del deseo, la singularidad parecería ser excluida al nivel de la subjetividad. Pareceríamos ser exactamente lo que Lacan nos describe como siendo: nada y en ninguna parte” concluye.