Pasión de Nuestro Señor Jesucristo Según Cuenca

02 de Abril de 2026

Galería gráfica: Pablo Procopio || Crónica: Berta López

En aquel tiempo, bajo un sol de justicia y ante una multitud algo menos numerosa que otros años, con la Banda de Trompetas y Tambores de la Junta de Cofradías desplegada a lo largo del Puente de San Antón en formación de honor para recibir a Nuestro Señor, la Cruz de Guía en el principio ya del puente y la cabecera de la Archicofradía de Paz y Caridad tomando posiciones ante los banderines de la Banda, salió el Santísimo Cristo de las Misericordias a la plazuela frente a la Virgen de la Luz, a hombro acompasado de bancero y en maniobra, un año más, tan difícil como perfecta. A su salida, se hizo tímidamente el silencio, roto solamente por el Himno Nacional en los instrumentos de los de Francisco Javier Poyatos. Eran las 16:30 horas en punto de la tarde del día que la Iglesia llama del Amor Fraterno.

Apenas 12 horas y media antes había entrado Nuestro Señor, Ecce-Homo de San Miguel, en San Andrés, en la noche del Nisán y del Silencio. Ahora, rayando las 16:36 horas, rezaba de nuevo y a hombro en el paraje (gubiado por Coullaut-Valera) que llaman del Huerto de San Antón; a su lado, la mano alzada del ángel que le ofrece cada Jueves Santo el cáliz de nuestra redención. Tras él, Oremos en la Agrupación Musical Iniestense. Por delante, los tambores de la Banda de la JdC redoblaban con fuerza anunciando la sentencia y la campana del reo de muerte no cesaba en su triste son.

Tras la traición, la Pasión: flageló el sayón al Amarrado frente al pueblo conquense hacia las 16:45 horas en San Antón, repicando sin descanso por el Señor las campanas de El Salvador; pareció gritarle el viento ‘¡Salve, Rey de los Judíos!’ a Ntro. Padre Jesús con la Caña, coronado de espinas y clámide al viento, hacia las 16:55 horas, en unos compases iniciales en los que sonó 30 denarios en la Asociación Músico-Cultural Santa Cecilia de Almonacid del Marquesado y en los que, por cierto, la caña que llevaba Ntro. Padre en las manos iba aparentemente suelta y hubo de fijarse bien de nuevo. El Stmo. Cristo de Ecce Homo de San Gil apareció en el quicio de San Antón ocho minutos más tarde, conmoviendo con su rostro vuelto al cielo en un gesto de infinita súplica y misericordia.

Después, la Cruz al hombro como al hombro el banzo. Y las caídas. Primero (a las 17:07), la de Jesús ante la Verónica y su gesto valiente con el que cambió para siempre la historia del mundo y la de la Semana Santa de Cuenca. Después (a las 17:19 y sonando En tu primera caída en la de La Guardia), la del Auxilio a Nuestro Señor Jesucristo por parte de Rufo, el hijo del Cireneo según las visiones de la beata Anna Catalina de Emmerich. La Pasión de Ntro. Señor Jesucristo según Cuenca avanzaba a buen paso hacia Calderón de la Barca, con filas largas y bien organizadas y hermandades ligadas unas con otras en fraterna armonía en la calle.

En San Antón, el silencio se volvía más profundo al asomar bajo la arcada de la iglesia el brazo corto de la Cruz que arrastra doliente Ntro. Padre Jesús Nazareno del Puente. Con su marcha lo recibió la de La Guardia, poblando el viento de notas de amor y de esperanza. Eran las 17:25 y, a la voz del capataz, Jesús del Puente echó a caminar un Jueves más ante su Cuenca. Unos minutos después, el palio de la Madre, Nuestra Señora de la Soledad del Puente, lograba que enmudeciera por fin todo San Antón. Espléndida, como siempre, mecida por sus banceros como si en cada paso pudieran sus hombros darle consuelo, inició el camino hacia la Plaza Mayor con la mirada puesta en su hijo. A distancia prudencial. Pero siempre con Él. Igual que se cuenta en los Evangelios.

A las 17:53 y con la Banda de la JdC en maniobra de cruce en José Cobo, toda la arteria principal de la parte moderna de la ciudad, desde la Avda. de la Virgen de la Luz hasta prácticamente Aguirre, era procesión. La subida fue muy ágil y dentro del horario previsto, sin cortes significativos entre las hermandades, que desfilaron muy ligadas durante toda la procesión y con varias de ellas doblando filas a fin de hacer el cortejo más asequible.

Paz y Caridad inició su paso por la Puerta de Valencia hacia las 18:25 horas. Poco público en las aceras de la parte baja a partir de Carretería, pues se iban concentrando especialmente en la Plaza Mayor. Media hora más tarde y ya con la luz propia del final de la tarde, estaba el Jueves Santo en pleno ascenso por Solera y El Salvador. Algo más de público en el Peso con Madre de Dios, por lo atractivo de la compleja maniobra de paso, pero en general aceras muy vacías en toda la subida que se reproducirían a la bajada. Una pena, pues el paso por la Audiencia y la llegada a la Trinidad fueron de los momentos más bonitos del desfile y muy poca gente los presenció.

A las 19:45 horas y tras un paso por la calle del Peso y un ascenso magníficos, la Cruz de Guía entró en la anteplaza. Alrededor de 10 minutos más tarde, el Cristillo encaró arcos para recibir enseguida el recibimiento de la Banda de Trompetas y Tambores de la Junta de Cofradías, que recibió también al Huerto, como es ya costumbre, un Huerto que hizo su entrada en la Plaza ya entre dos luces y con baile comedido y elegante, en un momento de verdadera belleza. Toda la entrada en la plaza fue hermosa, pero más si cabe la de Ntra. Sra. de la Soledad del Puente al paso mecido bajo arcos para la Marcha de Infantes; en su camino al Palacio Episcopal, la Banda de la JdC la acompañó con Al Señor del Rescate y su conmovedora interpretación de Pasa la Soledad.

Armaba el cortejo la bajada, sin pausa, pasados cinco minutos de las diez de la noche, con El Sacramento de Nuestra Fe y la Muerte no es el final, seguidas, en la Banda de la JdC. La cabecera alcanzaba Los Oblatos alrededor de media hora más tarde, donde cantó magistralmente el Coro del Conservatorio al paso de las Sagradas Imágenes; muy buena ha sido la participación del Coro hasta el momento en esta Semana Santa. Con Cristo de la Luz en la Iniestense alcanzaba el Amarrado El Escardillo, hacia las 23:30 horas. Algo más de media hora más tarde daba las dos curvas de la audiencia de una sola tirada y con Mater mea en la toledana de La Guardia Ntro. Padre Jesús Nazareno del Puente. Hacia la media noche, el cortejo empezaba a entrar de vuelta en la Virgen de la Luz, abiertas sus puertas de par en par y con la Patrona y Alcaldesa de Honor de Cuenca esperando a sus hijos nazarenos bajo su mirada llena de amor y bondad.

El Auxilio y Jesús del Puente iniciaban su consabido paralelo en la Avda. De la Virgen de la Luz hacia las 00:45 horas, el primer tramo con La muerte no es el final, en recuerdo de los hermanos difuntos; el segundo, con Jesús del Puente, de Sergio Bascuñana, la marcha al Nazareno del Jueves Santo que llevan sus hermanos en el pentagrama del alma. Y así, con la Verónica a punto de entrar tras bailar en su final ante la portada de la Virgen de la Luz, se separaban de nuevo ambos pasos y se adelantaba el Auxilio camino de su final. Un final en el que acabaron casi todas las hermandades del Jueves Santo con muchos hermanos, siguiendo la tónica general de esta Semana Santa.

En silencio, elegante y preciosa, entró en San Antón la Soledad del Puente hacia la 01:15 de la madrugada, siendo ya Viernes Santo y estando ya presta la ciudad a seguir a Jesús camino del Calvario. La Soledad, por cierto, estuvo muy bien acompañada en el final y durante todo el recorrido por la AM Virgen de la Luz – Banda de Música de Cuenca, bajo la exquisita dirección de Miriam Castellanos, quien preparó un repertorio muy acorde al paso y al propio Jueves Santo, en el que destacaron las interpretaciones de En tu regazo, el Amor o Reina de Triana, dos de los momentos más bonitos de la procesión.

En los aledaños del templo, los abrazos y sonrisas del final de una procesión memorable como la de este año. En el corazón de la ciudad, creciendo poco a poco el bramido de la turba que en unas horas a Jesús habría de reclamar. En el río, parecía el agua traer el rumor del Evangelio: “¿A vuestro rey voy a crucificar?”.

Lo que el ojo (nazareno) no ve

Álvaro García Mora, hermano del Huerto de San Antón, se ha estrenado al frente del Cristillo de Paz y Caridad: le avalan 22 años bajo el paso y se notó en su buen hacer durante todo el recorrido. También se estrenó, en este caso al frente de los banceros de Ntro. Padre Jesús Nazareno del Puente, José Manuel Alarcón, quien fuera durante dos legislaturas secretario de la Hermandad (antes ocupó el cargo de vicesecretario) y hombro, también, para el Señor. Ese buen hacer bajo el banzo se trasladó al cetro y Nuestro Padre firmó, un año más, un desfile extraordinario. Y se estrenó también el propio representante de la Hermandad, Javier Alarcón. En el Ecce Homo de San Gil se despedía del mismo cargo Juan Guadalajara.

En capítulo musical, dos han sido los estrenos este Jueves Santo: la marcha Luz nazarena, compuesta para el Huerto por el hermano y bancero de toda la vida Luis Miguel Pardo Mohorte, de familia muy arraigada a la hermandad; y Caída de silencio, marcha procesional compuesta por Pepe Aguilar González, hermano de la Verónica e hijo del compositor Juan Carlos Aguilar Arias (director histórico de la Banda de Música de Cuenca). Y una curiosidad: este año volvió a escuchar la Soledad del Puente el Stabat Mater en San Felipe, tras haber escuchado su Himno el año pasado.

Otros estrenos tienen más que ver con el corazón, como el de Rubén en las filas de Ntro. Padre Jesús Nazareno del Puente: salió en procesión por primera vez en la Semana Santa de Cuenca para acompañar a su padre y que éste pudiera agradecerle a Jesús del Puente el haber sobrevivido al accidente cerebrovascular que sufrió en la Cuaresma del año pasado, y estar este año lo suficientemente bien como para poder caminar con Él, en Cuenca y Jueves Santo.

Fue la de Paz y Caridad una procesión de detalles, como el que tuvo la Agrupación Musical Iniestense con Rodrigo Merchante, antiguo coordinador de la Comisión de Bandas de la Junta de Cofradías, a la altura de Notario: le dedicaron la marcha Oremos, de Ricardo Dorado, en un momento de gran emoción. Como la interpretación, un año más y como siempre que lleva el Huerto banda a la subida, de Puntal del Jueves Santo para Paco y Edu Zafra en Solera, a la altura de la antigua sede de la Junta de Cofradías. O como el detalle de la AM Virgen de la Luz – Banda de Música de Cuenca, para con la teniente y compositora Amadora Mercado, al interpretar su marcha En tu regazo, el Amor al paso por Alfonso VIII; la teniente dirigirá el próximo mes de mayo a la Banda de Cuenca en el Concierto por el Día de las Fuerzas Armadas. Esta marcha está dedicada a Santa María de África, patrona de Ceuta, lugar donde la teniente está destinada.

Una procesión de ayudarse, como hicieron el secretario y otro nazareno con los banceros de Ntro. Padre Jesús con la Caña en la subida por Alfonso VIII, donde fue necesario que se apoyaran cada uno en la punta trasera de cada banzo a fin de ayudar a centrar el paso en la calle, movido por el viento racheado que soplaba fuerte a ratos; no tuvo la fuerza del Domingo de Ramos, pero sí incomodó al cortejo.

De recuerdos, como el crespón negro por el padre del antiguo secretario de Ntro. Padre Jesús con la Caña; o el recuerdo en los brazos de los banceros del Auxilio, también en forma de crespón y por un bancero recientemente fallecido; como el giro en el Nazareno del Ecce Homo por José Ignacio Albentosa. Procesión para admirar el buen trabajo de recuperación que las Esclavas del Santísimo Sacramento, conocidas como Las Blancas, han acometido en las gualdrapas y otros enseres de Nuestro Padre Jesús Amarrado. Y para vivir la emoción de Chule Abarca (quien hace unos meses sufría un ictus que le ha mantenido retirado de la Semana Santa), de nuevo al frente de los banceros de su querido Huerto de San Antón, en el tramo final en el Puente, mientras sonaba Oración en la Banda de la Junta de Cofradías; un momento muy especial para él y para toda la hermandad, en la que es muy querido, especialmente para su primo y vicepresidente de la JdC, Antonio Abarca, pues los últimos meses han sido de momentos muy duros para la familia.

Destacable la iluminación más tenue del Ecce Homo de San Gil, que contribuía a suavizar las sombras en la parte nocturna del recorrido y mejoraba la vista del paso. El viento, por cierto, complicó el desfile de la Hermandad al arrancar de las andas y destrozar contra el suelo el centro floral que Mario Martorell preparó para el paso, a base de lirios y rosas rojas. Esto provocó que el Ecce Homo recorriese sin flores una parte de la subida. A modo de solución, la V. H. de la Santa Cena (a la que pertenece el florista) cedió uno de sus centros de claveles rojos a fin de que la talla pudiera hacer con flores la procesión.

En el capítulo institucional, ostentaron la Presidencia el representante de la V. H. de Ntro. Señor Jesucristo Resucitado y María Stma. del Amparo, Juan Alberto Caballero, y Estela Soliva, concejala de Servicios Sociales, Igualdad y Cooperación del Excmo. Ayuntamiento de Cuenca (subida) y Charo Rodríguez, concejala de Deportes y Urbanismo del Excmo. Ayuntamiento de Cuenca (bajada). Además, acompañaron el cortejo el alcalde de Iniesta, José Luis Merino, acompañando a la Agrupación Musical Iniestense, y la teniente de alcalde de Almonacid del Marquesado, M.ª José Castañeda, con la Asociación Músico-Cultural Santa Cecilia de la localidad. Y la Guardia Civil hizo escolta de honor a la Soledad del Puente.

En capítulo floral, y más allá del percance del Ecce Homo, destacar el arreglo de Ntra. Sra. de la Soledad del Puente, en tonos blancos y a base de rosas blancas de gran calibre y paniculata, así como el exorno perimetral para las andas de Ntro. Padre Jesús caído y la Verónica, protagonizado por rosas fucsia y champán, alstroemeria blanca, paniculata, bayas de hipérico y eucalipto.

El Jueves Santo nos dejó también una curiosa (aunque reprobable, a juicio de esta cronista) estampa: la de un nazareno con el bajo de la túnica cogido con imperdibles, en una muestra más (sumada al sinfín de zapatillas deportivas que se observaron en los nazarenos) de que en cuestión de indumentaria queda tela que cortar y, visto lo visto, que hilvanar.

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